Un político brasileño corre peligro de ser asesinado por las “milicias”
4 junio 2009
Un político brasileño y su asesor corren peligro de ser asesinados por grupos de “milicia” de Río de Janeiro, según ha sabido la policía en una redada practicada en mayo.
La policía descubrió que había planes para asesinar al parlamentario estatal Marcelo Freixo y su asesor Vinicius George durante una redada que formaba parte de una prolongada operación policial contra miembros de las “milicias”, que se han hecho con el control de más de un centenar de barrios marginales (favelas) de Río de Janeiro.
La policía encontró cartas del jefe de una “milicia” en Rio das Pedras, un barrio del oeste de la ciudad. En las cartas, el ex sargento de la policía militar pedía ayuda a otro grupo para asesinar a los dos hombres. Al concluir la operación policial, no se hizo ningún esfuerzo por detener al jefe de la “milicia” de Rio das Pedras.
Marcelo Freixo y Vinicius George empezaron a recibir amenazas de muerte en junio de 2008, cuando Marcelo Freixo fue nombrado presidente de una comisión parlamentaria de investigación (Comissão Parlamentar de Inquérito, CPI) sobre el crecimiento de las “milicias” en Río de Janeiro.
Aunque los dos están recibiendo protección, Amnistía Internacional considera que ésta debe reforzarse de inmediato, de acuerdo con los deseos de ambos.
La CPI se componía de un grupo de cargos designados por elección, y se encargó de investigar los patrones de implicación del gobierno estatal en las actividades ilegales de las “milicias”. Una vez concluida su investigación, presentó al Parlamento estatal y a la fiscalía un informe final, para que se iniciaran los procesamientos oportunos.
Existe preocupación por el hecho de que las autoridades municipales, estatales y federales no han puesto plenamente en práctica las recomendaciones formuladas en el informe de la CPI, especialmente las relativas a la penalización y el enjuiciamiento de las actividades que proporcionan financiación a las “milicias”. A causa de ello, las “milicias” siguen creciendo pese a la detención de unos cuantos de sus miembros clave.
Las “milicias” se componen de policías, guardias de prisiones y bomberos –todos ellos fuera de servicio– que han expulsado de las favelas a los traficantes de drogas y ahora controlan estas comunidades mediante la violencia, utilizando la extorsión para obtener dinero a cambio de seguridad, combustible, transporte, televisión por cable y otros servicios.
Se acusa a las “milicias” de ejercer el poder político consiguiendo, mediante la intimidación, votos para determinados diputados estatales. Las “milicias” llevan tiempo existiendo en Río de Janeiro, pero su repentino crecimiento data de diciembre de 2006, cuando invadieron más de un centenar de favelas.
Los intentos de investigar y denunciar el papel de las “milicias” de Río de Janeiro han encontrado como respuesta amenazas y violencia, incluido el secuestro y tortura de tres periodistas del diario O Dia y otra persona en mayo de 2008 y el atentado con explosivos contra una estación de autobús en julio.
El crecimiento de las “milicias” puede atribuirse a las décadas de actuación policial basada en la negligencia, las violaciones de derechos humanos y la impunidad de sus responsables, una situación que ha permitido que los delincuentes y los policías corruptos prosperen a expensas de quienes trabajan incansables para servir a la comunidad.
Las recientes informaciones según las cuales en la unidad penitenciaria especial (Batalhão Especial Prisional) –en la que permanecen recluidos los policías– la seguridad es escasa y los agentes detenidos gozan de privilegios, han hecho que se tema aún más por la seguridad de los dos hombres.
El informe de la CPI manifiesta que las investigaciones policiales han descubierto casos de policías a quienes se ha permitido salir de la prisión para amenazar o matar testigos. Además, las investigaciones policiales han citado la prisión como terreno de reclutamiento de asesinos. Varios miembros de las “milicias” han estado recluidos allí.

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