Continúan los abusos en Túnez a pesar de que las autoridades lo niegan
8 julio 2008
Un ex preso de conciencia y presunta víctima de tortura cuyo caso se cita en un reciente informe de Amnistía Internacional sobre abusos contra los derechos humanos en Túnez ha sido nuevamente arrestado.
En lo que parece ser un acto de represalia de las autoridades tunecinas, Ziad Fakraoui fue detenido de nuevo en su domicilio familiar el 25 de junio de 2008, dos días después de la publicación del informe.
La policía y las fuerzas de seguridad de Túnez también se están hostigando a dos abogados tunecinos que hablaron de su experiencia como defensores de los derechos humanos en una conferencia de prensa celebrada por la organización en París para presentar dicho informe.
En el informe de Amnistía Internacional, titulado En nombre de la seguridad: abusos habituales en Túnez, se pide al gobierno tunecino que ponga fin a los abusos contra los derechos humanos en su lucha contra el terrorismo y que haga rendir cuentas a sus fuerzas de seguridad.
Ziad Fakraoui fue detenido por hombres vestidos de civil que se identificaron como agentes de los servicios de seguridad del Estado y estuvo recluido en régimen de incomunicación durante siete días.
El 2 de julio, sus abogados tuvieron noticia de que el 28 de junio había comparecido ante un juez de instrucción y fue acusado de pertenencia a una organización terrorista e incitación al terrorismo.
Estos cargos son los mismos por los que había sido detenido en 2005 y condenado a 12 años de prisión en diciembre de 2007, pena que le fue reducida a 3 años en apelación en mayo de 2008. Había quedado en libertad el 24 de mayo, por haber cumplido ya la condena.
Ziad Fakraoui se encuentra actualmente recluido en la prisión de Mornaguia, a unos 15 kilómetros de la capital, Túnez. Su familia ya ha podido visitarlo. A sus abogados todavía no se les ha permitido hacerlo.
Los dos abogados y defensores de los derechos humanos tunecinos, Samir Dilou y Anouar Kousri, que hablaron en una conferencia de prensa organizada en París el 23 de junio para presentar el informe de Amnistía Internacional, fueron sometidos a hostigamiento por funcionarios de seguridad a su regreso a Túnez.
Los tuvieron recluidos durante dos horas en el aeropuerto de Túnez capital, donde los funcionarios de seguridad los cachearon y registraron su equipaje. Posteriormente la policía fue a sus casas y les dijo que tenían que presentarse en la comisaría, sin explicarles por qué.
La policía les preguntó por su participación en la conferencia de prensa de Amnistía Internacional y los acusó de difundir información falsa y perjudicar la imagen de Túnez en el extranjero. A Samir Dilou lo amenazaron con procesarlo si continuaba con tales actividades.
Amnistía Internacional ha instado al gobierno tunecino a que permita a Ziad Fakraoui tener acceso inmediato y de forma habitual a su abogado, y a que garantice que no será torturado ni sometido a otros malos tratos mientras está detenido.
La organización ha pedido también al gobierno de Túnez que le permita tener acceso habitual a su familia y a todo tratamiento médico que pudiera precisar, y que, sin demora, presente cargos reconocibles en su contra y lo ponga a disposición judicial en un proceso justo, o que de lo contrario lo ponga de inmediato en libertad.
Amnistía Internacional también ha pedido al gobierno tunecino que ponga fin a la práctica de la detención ilegal en Túnez y al hostigamiento de que son objeto Samir Dilou, Anouar Kousri y otros defensores de los derechos humanos.
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