Respetar los derechos de los activistas

La policía detiene a un seguidor de Falun Gong que se manifestaba en la Plaza de Tiananmen Square ante la mirada de numerosas personas presentes, Pekín, 1 de octubre de 2000

La policía detiene a un seguidor de Falun Gong que se manifestaba en la Plaza de Tiananmen Square ante la mirada de numerosas personas presentes, Pekín, 1 de octubre de 2000

© Chien-min Chung/AP/PA Photo


Ante la próxima celebración de los Juegos Olímpicos, los activistas de derechos humanos corren en China un riesgo elevado de sufrir abusos. En Pekín, varios activistas han sido objeto de vigilancia y hostigamiento crecientes, mientras en todo el país aumentan los abusos contra estas personas.

En marzo de 2004, China reformó su Constitución para incluir una cláusula según la cual “el Estado respeta y protege los derechos humanos”. A pesar de ello, numerosos activistas continúan encarcelados como presos de conciencia tras juicios motivados políticamente, y son cada vez más las personas bajo arresto domiciliario.

Esa constante de control, vigilancia y detención arbitraria por parte de la policía también se emplea de modo creciente contra los familiares de los activistas, en lo que parece un intento de aumentar la presión sobre éstos.

Algunas disposiciones del Código Penal chino siguen utilizándose como herramientas políticas para suprimir la disidencia. Algunos delitos vagamente definidos como “separatismo”, “subversión”, “perturbación del orden público” y “filtración de secretos de Estado”, se utilizan para perseguir a las personas que llevan a cabo actividades legítimas y pacíficas de derechos humanos.

Amnistía Internacional insta a China a poner fin a la detención arbitraria, la intimidación o el hostigamiento de activistas y defensores y defensoras de los derechos humanos, y a liberar a los que se encuentran encarcelados en la actualidad. Todos los activistas y personas que defienden los derechos humanos también deben tener libertad para poner de relieve sus motivos de preocupación legítima sin temor a sufrir castigo u hostigamiento.