Los estudios nacionales sugieren que más de una cuarta parte de las mujeres de Armenia han sufrido violencia física a manos de sus esposos u otros familiares.
El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha pedido al gobierno de Japón que devuelva la dignidad a las sobrevivientes del sistema militar japonés de esclavitud sexual.
En Jordania, decenas de miles de empleadas domésticas migrantes sufren
aislamiento, explotación y abusos. La protección que reciben del Estado
es escasa o inexistente.
A las dirigentes de la organización de activistas Mujeres de Zimbabue, ¡en pie! (WOZA), Jenni Williams y Magodonga Mahlangu, se les negó la libertad bajo fianza.
Todavía se sigue reclutando a niños y niñas soldados para luchar en la guerra que está teniendo lugar en la República Democrática del Congo. También se sigue abusando física y sexualmente de mujeres, niños y niñas en el conflicto.
Amnistía Internacional ha acogido con satisfacción el anuncio realizado la semana pasada por el portavoz de la magistratura iraní de que se ha suspendido la ejecución por lapidación.
Julia Ozorio Gamecho es la primera mujer que cuenta a la Comisión de Verdad y Justicia los abusos sexuales que sufrió a manos de los militares durante el régimen del general Alfredo Stroessner.
Miles de mujeres mexicanas sometidas a violencia en sus hogares corren el riesgo de seguir sufriendo abusos por culpa de un sistema de justicia que pocas veces se toma en serio su seguridad.