Abu Omar fue “entregado” por agentes estadounidenses, vía Alemania, a Egipto, donde permaneció recluido casi cuatro años, incluidos 14 meses en detención secreta.
En mayo de 2008, Manfred Nowak habló con Amnistía Internacional sobre el papel de los
Estados europeos en el programa de entregas extraordinarias y
detenciones secretas dirigido por EE. UU.